Tuesday, March 27, 2012

Bienvenido a este planeta...

Llegaste a este mundo un 27 de marzo, un día lunes.
Tu hermana quedó llorando en la casa, pues no quería perderse tan magno evento, de manera que tu abuelita Gladys se encargó de engujar sus lágrimas y tu abuelito Juan optó por llevarla a comprar una golosina que calmara la pena de ceder parte de su espacio al nuevo integrante en la familia.

Llegamos a la clínica en micro. Cuando nos bajamos en el paradero más cercano, me di cuenta que apenas podía andar. Sin embargo, caminé lentamente mientras observaba la rapidez de los vehículos que circulaban a esa hora por la avenida Santa María. Era curioso vivir con tanta lentitud ese momento (pues hasta tus movimientos se habían vuelto más perezosos) mientras todo fluía con tanta velocidad afuera…

Naciste alrededor de las 14:30 horas. Todo pasó muy rápido y cuando el doctor Klein con su tremenda estatura se incorporó sobre mi vientre para anunciarme que eras un varón, reconocí tus movimientos de futbolista amateur de inmediato. Tenías una mirada de pichón y un aroma a caramelo, no sé si eran restos de tu antiguo hogar o simplemente el primer regalo que me dabas con tu respiración…

Cuando llegamos a la habitación, en la televisión exhibían el video “Like a prayer”.

Y me quedó sonando para siempre en ese lugar: con la luz de esa tarde de lunes y con tu cuerpo pequeño entre mis brazos, mientras me fijaba en el tamaño de tus manos y el color de tu pelo. Tu nariz pequeña y respingada conjugaba perfectamente con el dibujo de una boca que reiría y besaría mucho.

Pero yo no sabía lo grande que llegarías a ser.

Mientras, tú sólo dormías al compás de la voz de Madonna…


Wednesday, November 09, 2011

Amigas todas...




Amigas queridas, para ustedes, quienes la vida me ha permitido encontrar llenando de cosas bellas mis días…
Gracias a todas aquellas que me acompañaron en algún mal momento, suavizándolo y tornándolo hasta gracioso…Gracias también por alegrarse con mis alegrías y llorar con mis tristezas…
Gracias por el papel que les tocó vivir en mi historia, porque (aunque no lo crean) todas han quedado en mi memoria, en mis fotografías, en los “secretos” guardados en algún cuaderno…
No saben cómo extraño a todas las amigas que he tenido en mi vida…A aquellas “loquillas” que me hicieron reír con sus descuidos, a las más sensatas que me dieron sabios consejos haciéndome “sentar cabeza” cuando lo único que quería era continuar volando en mis sueños.
Recuerdo a las amigas que se tomaron tiempo para darme múltiples recomendaciones, convirtiéndose en consejeras personales y hasta “asesoras de imagen”, especialmente cuando la adolescencia hostigaba con la inseguridad.
A las amigas allegadas a la familia, que se convirtieron en una hermana, compartiendo la taza de café, el pan tostado y el programa de televisión de la tarde… Incluso algunas supieron ser una excelente compañía cuando no había nada que hacer!

Mis queridas compañeras de los años liceanos, cuando los primeros amores florecían los aromos y la escalera del fondo se hacía pequeña para acogernos con nuestras charlas y risas juveniles; cuando la conversación era insuficiente y las historias se concluían en trozos de papel arrancados de nuestros cuadernos de Castellano o Matemáticas. Años en que las relaciones de amistad estaban entrelazadas con experiencias de vida, que de una u otra forma marcaron nuestros caminos. Queridas amigas que trascendieron a la etapa estudiantil para convertirse en parte definitiva de mi historia, con su presencia, su cariño, sus mensajes…

Las queridas amigas de universidad, con quienes compartí el nerviosismo antes de un examen, la alegría de haber alcanzado una meta y muchos encuentros en el umbral de la adultez… Con aquellas crecí como persona y di mis primeros pasos de independencia por la vida. Amigas con las cuales compartimos etapas importantes de la vida y que aun hoy, nos alegramos con el contacto ocasional, pues la charla se reanuda como si se hubiera suspendido ayer y comprendemos que hay un lazo que ya no se romperá mientras vivamos.

Tantas amigas cruzaron por mi puerta, muchas veces dándome el consejo apropiado en el momento justo, otras, brindando el abrazo necesario para continuar el camino… Amigas que se presentaron de improviso, vecinas de la vida para alegrarnos en la cotidianeidad de nuestras historias…

Amigas queridas, cómplices de lo más increíble (y que hoy reímos al recordar), artífices de la alegría más profunda, esa que se desprende de interminables tertulias y de insaciables conversaciones telefónicas; pintoras de la sonrisa más genuina, esa que colorea los días más grises y las jornadas de trabajo más arduas, no sé cómo habría caminado por la vida sin ustedes!

Monday, July 11, 2011

Mirando al interior


Mis temores se encuentran anclados en mi niñez.
Cuando todo debía ser sólo cuentos y magia, y casi sin darme cuenta, se vino de bruces la desconfianza en el mañana, el temor a la pérdida, el anticipo al dolor.
No recuerdo bien si mis temores se desprendieron de historias tejidas a orillas del brasero de mi abuela o si se descolgaron de la mirada aprensiva de mi madre.
Sólo se que silenciosamente treparon primero por mis piernas, logrando luego adherirse con firmeza a mis huesos, para finalmente instalarse en todas las esquinas de mi inseguro corazón.
Así viví muchos años, sin descifrar la razón de ese desasosiego que me asaltaba constantemente, confirmando su amarga presencia con la partida de mi padre, una persona que imprimió el contento a mis primeros pasos.
Así, conforme el tiempo transcurría, mis temores se apropiaban gradual y sigilosamente de todos mis rincones, asfixiándome y robándome lo genuino de la alegría.
Cuando pretendieron continuar su ascenso hasta mi mente,un espacio de mi razón me puso en alerta. Y mi cuerpo, aprovechando este escenario, reclamó con energía.
Y busqué respuestas, hurgué en mi pasado con ayuda de manos generosas e inteligencias sensibles quienes me condujeron con sabiduría.
Presté atención a recuerdos que se habían amarillado con el tiempo y miré también aquellos que aún permanecían con colores frescos, como las lágrimas mismas. Y encontré respuestas y también nuevos caminos. Y en esos caminos las flores olían como deben oler cuando aún están en contacto con la tierra. Ya sería necesario pensar en la pérdida de sus colores cuando fueran arrancadas de su raíz.

Ha sido difícil tarea desechar los temores de mi camino. Siempre me pregunto si se habrán marchado definitivamente, aunque bien se que me acechan durante los sueños y aparecen como fantasmas en mis mejores momentos de alegría.

Como sea, es mi lucha permanente, es la gran trizadura que yace donde nadie la ve. Pero bien se que existe a pesar de todo.

A pesar de lo que yo quisiera.

Sunday, November 07, 2010

El año que se fue mi padre...


El año que murió mi padre, me despojó de la risa infantil que blanqueaban mis dientes en las fotografías olvidadas...

Fue una tarde de un 28 de octubre, 7 días antes que cumpliera 78 años de vida.
Su partida se anticipaba desde hacía tiempo. Y aunque el momento había llegado, simplemente no lograba comprender lo que estaba viendo.
La imagen fuerte del padre que acompaña, infunde valor y ánimo, desaparecía tras la figura débil, encogida frente a la adversidad, sometida a los designios divinos con la humildad propia de sus días...
Abandonaba esta vida en silencio, sin siquiera mirarnos, tal vez para que no viéramos en su mirada algún dejo de nostalgia y tristeza... pues él quería estar más tiempo con nosotros, ver sus nietos crecer, compartir más cumpleaños y navidades, disfrutar de la lluvia de otros inviernos y recibir el sol de otros veranos en su rostro.

Se fue así, con la misma sencillez que vivió su vida, en la paz del crepúsculo, rodeado del amor de quienes le amábamos y aún le seguimos amando.

El año que se fue mi padre, se llevó una parte importante de mi vida que nunca volverá... Que intento descifrar cuando me encuentro frente a su lápida... Que busco en sueños inconclusos...

...El año que se fue mi padre, quedé muda de poemas, vacía de canciones y rimas, sin letras con las cuales volver a jugar en un papel, excepto en su lápida...

Friday, September 03, 2010

Esta es la historia de un guerrero de la luz...




Muchos relatos comienzan con “Esta es la historia de…”
Esta vez, comenzaré así: … “Yo conozco la mitad de la historia de un guerrero de la luz. Lo llamaré así, porque trajo luz a un grupo de personas que desconocían cuánto podía brillar alguien con su sola presencia. Mas no era un guerrero de yelmo y espada. Era un guerrero de la luz. De muy pequeño aprendió la lección que la vida le fue mostrando en su andar: Al principio las luchas fueron duras para vencer al destino que lo quería confinar al dolor de la oscuridad. Pero las armas le habían sido conferidas desde Lo Alto, mucho antes que viniera a este mundo, de manera que algo sabía del manejo de la paz y la esperanza. Ello, sumado al llamado que su Hacedor les hiciera a algunos ángeles, permitió mantener fresco en la memoria de los que le gestaron, el pacto de vida y el llamado a cumplir el mandato divino que reposaba sobre él.De esta manera, en el transcurso de su vida se fue perfilando su esencia, lo cual no pasó inadvertido en las personas que le rodeaban, quienes percibían un brillo especial en su mirada transparente y profundidad en sus palabras alejadas de las tinieblas. No obstante, muchas veces la lobreguez de los tiempos quiso atraparlo, logrando evadir airosamente sus artificios, gracias a esta suerte de “conciencia” que le dictaba lo correcto y le apartaba de las sombras.No queriendo transitar solo por este camino, aún persevera en la fortaleza del carácter y la templanza del espíritu, pues no puede olvidar que el reencuentro con su alma gemela lo decide el destino, lo pacta el universo. Por eso espera el momento en que aparezca verdaderamente aquella que completará la otra mitad de su espíritu ( por ahora, dividido, sin poder encontrarse ambas mitades, esperando la confabulación del universo y la conspiración de las estrellas) …Entre tanto, trabaja para modelar su carácter con los rasgos que lo harán fuerte y valorado por la que ha retrasado su llegada. En el silencio de la noche, reconoce la relación kármica como aquella en la que algo hay que aprender, algo hay que sanar, sabe bien que apegarse a una relación dolorosa no es una buena opción, lo mejor es sacar lo bueno de ello y poner distancia de por medio… Por eso el guerrero lucha en el silencio de la madrugada; relucen sus armas en la oscuridad, bruñe las aristas de un desgastado sentimiento para que reluzca con nuevos brillos… aquellos que alguien espera vislumbrar en la otra orilla de la vida, y así, reconocer la mirada y la voz de quien aguarda en secreto…el alma gemela espera… la perfecta compañía. Perfecta. Donde lo que el guerrero sueña, es lo que el alma gemela ya ha vivido.

(Aún falta por escribir la segunda parte de esta historia… )

Veinticinco años atrás...



Hace tanto tiempo, parece al cuerpo, pero tan poco para el alma, llegaste a casa.
Fue un día miércoles, parecía un día cualquiera, pero era un miércoles especial. Me avisaste la noche anterior que querías ver el sol y las estrellas. Entonces, presintiendo que me encontraría por fin con tu rostro, di aviso al reloj y a la maleta que esperaba silenciosa en un rincón. Con ropita rosada, claro está, pues ya sabía que eras tú quien vendría a llenar mis días de todo aquello que se anunciaba en mi cuerpo.
Caminé por las calles de Viña del Mar con la dificultad propia de los 63 kilos que había ganado a lo largo de las 38 semanas.
Las vidrieras presentaban la temporada de invierno, pero nada cautivaba mi atención: Mi corazón estaba pendiente de tus movimientos, más lentos pero enérgicos que días antes. Sólo el aroma dulce proveniente de la Panadería Pinpan me distrajo por un momento.
Con tu papá de la mano, charlamos durante el camino acerca de lo que se avecinaba. Teníamos esa sensación de cuando se acerca una fiesta que va a llenar de alegría todos los días.

Llegaste a este mundo, rodeada de gente que quería tener la primicia. Tu papá, tu abuelita - dentro del pabellón,obvio- y fuera, tu tío Andrés, impaciente. EL se había tomado la licencia de sentir con su mano los movimientos de tus pies y aseguraba que serías buen futbolista... quizás el médico se había equivocado. "Qué vas a hacer poniéndole tanta ropa rosada a esa pobre guagua", decía riéndose. ¡Y a ratos no dejaba de preocuparme!
Pero en fin: Ya estaba allí, a minutos de tener a mi primer hijo - en este caso hija- en mis brazos. En un abrir y cerrar de ojos, estuve enfundada en el dichoso camisón de hospital -en este caso de clínica- una buena botella de suero, el consabido medidor de presión, etc. y en una estrecha camilla que me hacía temer que en cualquier momento podría rodar por el peso de mi abultado abdomen...

Naciste a las 20.30 horas de ese día. El mismo médico que veinticinco años después te atendería, te tomó en sus brazos y te acercó a mi rostro. Sentí tu carita húmeda, con olor a bebé recién nacido. Giraste tu pequeña boca hacia mi mejilla y la succionaste de inmediato. Fue emocionante. Te miré como pude, y en esa fracción de segundos me detuve en tus rasgos, el color de cabello y piel.
Eras muy blanca. Tu pelo ensortijado se adhería a tus sienes con la humedad de tu antiguo hogar. Te llevabas la mano empuñada a la boca con desesperación, enrollándote en la sábana verde con que habías hecho tu primera presentación en esta vida. Claro, debió haber sido una color rosa o lila, en algún diseño y tela a tu gusto, pero en ese momento eran otras tus prioridades.

A partir de ese momento, mi vida nunca más fue igual. Fue mejor.

Ser madre no es fácil. Me siento agradecida de Dios por haberme dado la posibilidad de haber comenzado mi aprendizaje contigo. Veinticinco años después, espero haber concluido mi tarea con buena nota. A ti te corresponde calificarme.

Thursday, February 04, 2010

¡ Por fin de vacaciones !






¡Vacaciones!
Esa palabra mágica que significa cosas tan lejanas durante el año laboral, especialmente cuando el quehacer arrecia y no se está permitido desfallecer, so pena de descuentos de sueldo varios, y en el peor de los casos, licencias médicas rechazadas, lo cual obliga a sacar energías no sé de dónde, siempre con la esperanza en el alma, latiendo mil veces, sonando como música celestial: "vacaciones"...
La maravilla de esta época. Supongo. Invento de una era en que el hombre (y también la mujer ¡obvio!) necesitan hacer un alto en sus diversas funciones, para realizar un sinnúmero de actividades dentro de este período, el cual aparentemente nos faculta para andar medio piluchos(as) en la playa, exhibir abdómenes que merecen estar bajo siete llaves, beber sin medida en los pubs hechos a la medida según la edad de sus clientes, etc.

Como sea, ¡¡qué sería de todos sin las vacaciones!! Simplemente perderíamos la cordura en breve, por eso existe ese espacio de tiempo en que nos permitimos:

a) En primer lugar, dormir hasta que "las velas no ardan" (como decía mi abuelita, que el Señor tenga en su santo reino, por fin descansando verdaderamente de los afanes de este mundo)
b)Almorzar a las 4 ó 5 de la tarde (¡Total, estamos de vacaciones!)
c)Vestirse con colores caribeños, usar vistosos pañuelos en el pelo o ponerte esa camisa floreada que estuvo todo el invierno en el clóset.
d) Los más "quitados de bulla" optarán por la lectura del libro que ha esperado todo el año en el velador
e) Ellas querrán terminar el tejido que, si demoran un poco más, su diseño estará obsoleto...
f) Otros, caminarán descalzos por la playa, harán yoga en medio del patio, pasearán la mascota, visitarán los parientes, en fin.
g) Los más aventureros, buscarán viajar a cualquier rincón del mundo (si el bolsillo lo permite), de lo contrario, partirán a la playa más cercana a tomar sol hasta "que les dé puntada", o hasta que parezcan recién llegados de Brasil.
h) Muchos ansiarán salir por las noches a beber algún trago con sus amigotes ( y también, ¿por qué no?, sus amigotas) y llegar a la hora que se le ocurra, total, todo en honor a esa palabra mágica que nos hace sonreir de puro gusto...

"Vacaciones"... No hay quien no se rinda a ella, ni se atreva a contradecir este código. Por eso, esta vez he querido que mis vacaciones tengan de todo un poco: He tomado mi tejido inconcluso y el libro que siempre quise terminar de leer (Confieso que he Vivido, de Neruda); estoy elaborando una artesanía, exclusivo fruto de un cerebro en descanso ( no imagino haciendo estas cosas en agosto) y encontré algunas prendas que espero tener la osadía de ponerme... Todo ello, sin olvidar los paseos a la orilla del mar; dormir hasta tarde; cocinar cuando me dé la gana y a la hora que el estómago me ponga en aviso; no planchar JAMÁS; lavar ropa cuando sea necesario y "Ay, de quien se oponga"... total, ¡estoy de vacaciones!...

Y tú, ¿Cómo prefieres vacacionar?

Friday, October 16, 2009

Tiempo para mí...


Tengo tiempo, largas veinticuatro horas que se disuelven entre el descanso y el hacer.
Y el hacer se lleva mi energía, me desgasta a diario, me asfixia cada día.


Quiero tiempo para mí…


Para mi jardín olvidado, para mis escritos que han quedado esperando el punto final. Para mis paseos al atardecer que nunca he realizado.

Y quizás mi vida pronto acabe y nunca tenga tiempo para mí. Y es que todo me pide, todos me piden…

Pues he tenido tiempo para escuchar la voz de mi padre, ahora ausente; para reír con él noche a noche en el teléfono, animándolo a seguir, aun sabiendo que no habría un después…

Luego, se vinieron las horas para mi madre, tiempo que nunca es suficiente para enjugar sus lágrimas y escuchar sus largas tristezas cada noche, animándola a seguir, pues la vida todavía le ofrece alegrías.

He tenido tiempo para el hombre de mi vida, para abrazar sus noches completas, aun a espaldas de su corazón.
He tenido tiempo para decirme que siempre hay otra oportunidad... Y para animarme a seguir aun sin saber si habrá un después…

También he tenido tiempo para mis hijos, para consolarlos cuando un amor se alejó y ayudarlos a comprender que las lágrimas son necesarias pues permiten lavar el dolor del alma…
Tiempo para impulsarlos a caminar y para sostenerlos en el camino.
Para animarlos a seguir, ahora que la vida se ofrece entera…

Tiempo para mis hermanos, para reír con ellos, para recordar viejos tiempos, para reir como entonces, cuando estábamos lejos de las preocupaciones; para consolar, para abrazar y desear tiempos mejores…

Tiempo para aquellos que siempre están a mi lado, para atender sus llamadas y recibir su calor; para devolver una frase amable que sale del corazón.

Tiempo para dedicarme a mi trabajo, donde día a día entrego mi alma...
Y siento que con ella se me va la vida cuando hago el balance del día cada noche frente al espejo…

Por eso, quiero tiempo para mí. Para buscarme, para encontrar mi alegría de siempre.
Y para recobrar mi paz interior y tener confianza en lo que vendrá…

Tiempo para cultivar las mejores rosas en el rincón predilecto de mi jardín y arrancar las malezas que ahogan la flores que intentan iluminar mis días.

Tiempo para buscar las respuestas que quedaron pendientes en el ayer.

Tiempo para escribir, que es como vaciar una cartera llena de objetos que se creían perdidos y que sin embargo siempre estuvieron allí. Escribir, este viejo hábito que no quiero que me abandone, pues en el juego de las palabras encuentro sentido a mis sueños y esperanzas; doy forma a las ilusiones que se tejieron en mi infancia y partieron un día sin que me diera cuenta...
Tiempo para caminar alguna tarde y mirar el sol ponerse sobre el horizonte.
Tiempo para llorar sobre la tumba de mi padre, aceptando finalmente que no volverá a mi vida.

Tiempo para hacer nada y hacerlo todo y también para dejar temas pendientes pues siempre habrá cosas que podrán esperar ...

Quiero tiempo para el hombre de mi vida, tiempo para hundirme en sus ojos, para charlar hasta que amanezca, tiempo para creer que aún me ama...

Necesito que el reloj se detenga para recuperar un trozo de vida...