
(A mi hermano, el mayor en esta vida)
Con la paz de los años que se agolpan en el rostro, nos reencontramos en una esquina cualquiera de la vida, cuando el tiempo lo quiso así, como aquellos días cuando el calendario parecía no tener prisa y las horas sobraban para mirarnos a los ojos y charlar sobre lo que nos sucedía.
Luego, cada cual a su camino, desconociendo el llamado de la vida, ignorando los años que se escapaban de las manos y que ya no volverían...
No supe cuándo el viento sopló con tanta fuerza que me arrastró hasta tu vereda y me descubriste una tarde inesperada para ambos. A partir de entonces el abrazo se hizo más estrecho y los momentos más intensos.
Y cada vez que nos encontramos, nos vaciamos el alma de leyendas escritas con nuestros pasos a lo largo de estos años tan largos... Compartimos con risas transparentes nuestros sueños inconclusos y evocamos aquella época feliz en que bastaba que quisiéramos, para mirarnos los rostros y abrazarnos una vez más...
Gracias por ese viento, que a pesar de enfriarnos el alma, nos acercó sin aviso.
Gracias por regalarme la posibilidad de mantener contacto con tus días...
El paso de los años nos distanció con las preocupaciones propias de cada cual: Estábamos tan ocupados criando hijos, trabajando, entablando nuevas amistades, simplemente viviendo, que sólo la casualidad nos reunía de vez en cuando en el techo paterno para celebrar las festividades familiares.
Luego, cada cual a su camino, desconociendo el llamado de la vida, ignorando los años que se escapaban de las manos y que ya no volverían...
No supe cuándo el viento sopló con tanta fuerza que me arrastró hasta tu vereda y me descubriste una tarde inesperada para ambos. A partir de entonces el abrazo se hizo más estrecho y los momentos más intensos.
Y cada vez que nos encontramos, nos vaciamos el alma de leyendas escritas con nuestros pasos a lo largo de estos años tan largos... Compartimos con risas transparentes nuestros sueños inconclusos y evocamos aquella época feliz en que bastaba que quisiéramos, para mirarnos los rostros y abrazarnos una vez más...
Gracias por ese viento, que a pesar de enfriarnos el alma, nos acercó sin aviso.
Gracias por regalarme la posibilidad de mantener contacto con tus días...
0 comments:
Post a Comment