
Sunday, October 28, 2007
Mirar el mundo a través de sus ojos...

Saturday, October 06, 2007
Los pasteles de mamá...

"!Qué maravilla!", me decía hoy por la tarde, mientras acomodaba las galletas al fondo de una fuente y me disponía a rociarlas con licor. La música se deslizaba inevitablemente desde mis oídos al corazón, llevándome lejos, en el tiempo... Se veía que la torta helada quedaría exquisita. Verdaderamente, era un pastel sencillo cuya receta heredé de la mano de mamá, hace muchos años...
Ella solía prepararlo cuando se celebraba alguna fiesta especial. Entonces la casa olía a manzanas con canela desde temprano y cuando llegaba el momento de finalizar la receta, no faltaba quien rondara la cocina para hurtar las galletas que esperaban.
Los recuerdos de los pasteles de mamá rondan mis primeros años, cuando ella preparaba por encargo tortas de cumpleaños o de primera comunión para familias del barrio. Entonces, siempre sobraba algo de la mezcla que ella vaciaba en un pequeño molde. Así, siempre teníamos un pequeño pastel para disfrutar más tarde. Mamá solía decorar las tortas con crema moka y mostacilla de colores. Con Juan, tres años más grande que yo, esperábamos ansiosos que las bolitas multicolores escaparan saltarinas fuera de la bandeja para atraparlas con nuestras pequeñas manos, en las cuales en ese entonces, cabía un mundo entero de alegrías...
Con mi nariz pegada casi al borde de la mesa, disfrutaba ver a mamá tan alta y juvenil, con esa energía de antaño batiendo con furia las claras de huevo o desprendiendo el papel de mantequilla de los olorosos bizcochos mientras tarareaba alguna canción de moda...
Más tarde, aquellas pequeñas delicias fueron quedando atrás, desdibujadas en el tiempo de los recuerdos que partieron... Como se fue aquel recetario amarillo que mamá hojeaba con tanta destreza... Tenía estampadas sus huellas de color mantequilla. Y aroma a vainilla, fruta confitada y al perfume de mamá.
...Y a encuentros alrededor de la mesa los cumpleaños y fiestas infantiles en que la figura del papá era sinónimo de risas, alegría y de tazas de chocolate volcadas sobre el mantel blanco...
...Una época cuando todavía era fácil reunirnos a charlar, reírnos, o simplemente, mirarnos los rostros mientras saboreábamos un trozo de pastel hecho por mamá...