
"El invierno ya se aleja y su brisa de cada año me envuelve sin ninguna novedad…
Me dejo llevar por esas lentas tardes de domingo cortando en silencio las flores secas del jardín, mientras dejo vagar mi alma de aquí para allá, encontrándome con rostros antiguos, momentos y frases que creía olvidados…
Caen las hojas secas. En compañía de mi soledad, corto también las hojas secas de mi corazón que caen mudas bajo el azul del crepúsculo…
¿Dónde estará? Acaso a mi lado, mirando mis dedos volar entre rosas y crisantemos o intentando leer mis labios que desvarían acerca de sus ojos de ayer perdidos en el horizonte de una primavera que ya partió…
¿Dónde estará? Quizás a mi lado, como cada noche que me visita en sueños regalándome una frase de consuelo, o simplemente el abrazo de su mirada…
Me detengo a ratos, respiro la tarde que muere y reservo alguna lágrima para cuando su ausencia se haga más evidente aún.
Las hormigas suben y bajan impacientes por las ramas, ignorantes de la nostalgia que trepa por mis piernas y brazos, hoy ajenos a mi vida interior…
¡Cómo lo extraño cada hora de mi vida! ¡Cuánto añoro la sencilla sabiduría con que relataba sus momentos!
Cómo extraño simplemente su voz, atrapada en mis oídos, su voz campaneando en el centro de mi corazón la alegría y gratitud de vivir un día más cerca de los suyos…
Hoy simplemente no está y me duele vivir sin esa parte mía que se ha llevado irremisiblemente hasta allá, donde hoy, el silencio le llevará mis lágrimas y mi recuerdo…”
En memoria de mi papá, que en un día como hoy, partió en un viaje de silencios y esperanzas...
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