Wednesday, November 09, 2011

Amigas todas...




Amigas queridas, para ustedes, quienes la vida me ha permitido encontrar llenando de cosas bellas mis días…
Gracias a todas aquellas que me acompañaron en algún mal momento, suavizándolo y tornándolo hasta gracioso…Gracias también por alegrarse con mis alegrías y llorar con mis tristezas…
Gracias por el papel que les tocó vivir en mi historia, porque (aunque no lo crean) todas han quedado en mi memoria, en mis fotografías, en los “secretos” guardados en algún cuaderno…
No saben cómo extraño a todas las amigas que he tenido en mi vida…A aquellas “loquillas” que me hicieron reír con sus descuidos, a las más sensatas que me dieron sabios consejos haciéndome “sentar cabeza” cuando lo único que quería era continuar volando en mis sueños.
Recuerdo a las amigas que se tomaron tiempo para darme múltiples recomendaciones, convirtiéndose en consejeras personales y hasta “asesoras de imagen”, especialmente cuando la adolescencia hostigaba con la inseguridad.
A las amigas allegadas a la familia, que se convirtieron en una hermana, compartiendo la taza de café, el pan tostado y el programa de televisión de la tarde… Incluso algunas supieron ser una excelente compañía cuando no había nada que hacer!

Mis queridas compañeras de los años liceanos, cuando los primeros amores florecían los aromos y la escalera del fondo se hacía pequeña para acogernos con nuestras charlas y risas juveniles; cuando la conversación era insuficiente y las historias se concluían en trozos de papel arrancados de nuestros cuadernos de Castellano o Matemáticas. Años en que las relaciones de amistad estaban entrelazadas con experiencias de vida, que de una u otra forma marcaron nuestros caminos. Queridas amigas que trascendieron a la etapa estudiantil para convertirse en parte definitiva de mi historia, con su presencia, su cariño, sus mensajes…

Las queridas amigas de universidad, con quienes compartí el nerviosismo antes de un examen, la alegría de haber alcanzado una meta y muchos encuentros en el umbral de la adultez… Con aquellas crecí como persona y di mis primeros pasos de independencia por la vida. Amigas con las cuales compartimos etapas importantes de la vida y que aun hoy, nos alegramos con el contacto ocasional, pues la charla se reanuda como si se hubiera suspendido ayer y comprendemos que hay un lazo que ya no se romperá mientras vivamos.

Tantas amigas cruzaron por mi puerta, muchas veces dándome el consejo apropiado en el momento justo, otras, brindando el abrazo necesario para continuar el camino… Amigas que se presentaron de improviso, vecinas de la vida para alegrarnos en la cotidianeidad de nuestras historias…

Amigas queridas, cómplices de lo más increíble (y que hoy reímos al recordar), artífices de la alegría más profunda, esa que se desprende de interminables tertulias y de insaciables conversaciones telefónicas; pintoras de la sonrisa más genuina, esa que colorea los días más grises y las jornadas de trabajo más arduas, no sé cómo habría caminado por la vida sin ustedes!

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